En 1936, durante la guerra civil española, varios misioneros de esta comunidad fueron martirizados y el antiguo edificio e iglesia destruidos. Hoy, en el mismo lugar continúa una comunidad que mantiene el calor familiar de la Casa Madre. El actual edificio que se salvó de la guerra, había sido construido en 1930 por el arquitecto José María Pericas; es de estilo novecentista. Además de ser vivienda de la actual comunidad, dicho edificio alberga en la planta baja un museo dedicado a san Antonio María Claret. Es también la sede del CESC, cuyas instalaciones se encuentran en la primera planta.