F. Kuhn, cmf.

En mi adolescencia, retomé la vida cristiana de la que me había apartado al poco tiempo de recibir la Primera Comunión. Fui acogido en un hermoso grupo de adolescentes por un sacerdote mayor, casi ciego que era el P. Andrés Pascual. En mi experiencia yo me acerqué a la parroquia de mi barrio y no sabía nada más. Aún no estaba al tanto de la razón por la cual en dicho templo había más de un sacerdote y porqué se percibía en ellos una clara dinámica misionera.

En uno de los encuentros formativos se nos presentó la figura de un gran misionero que inspiraba aquella modalidad parroquial que me había llamado la atención. El que animaba y generaba esa vida era un tal Padre Claret que había vivido en otro contexto y en otra época. Para adolescentes de 13 y 14 años que, apenas conectábamos con alguien más lejano en el tiempo como Jesús, no era tan fácil hacer este tipo de sintonías vitales.

Sin embargo, con persistencia seductora se nos iba presentando la admirable persona de este misionero que era el Padre Claret. A la manera de las “florecillas” se nos daban a conocer anécdotas del gran apóstol, generando en nuestras mentes llenas de ilusiones el deseo de conocerlo más.

Me impactó mucho un folleto que llegó a mis manos en donde se presentaba el trabajo apostólico de la Congregación, que venía encabezado por la “Definición del Misionero”. La lectura de este ideario me permitió finalmente hacer la conexión entre el santo misionero de otras latitudes y otros tiempos, con algunos religiosos que veía a diario.

En esa situación de creciente emoción y adhesión, un buen día, me regalaron la Autobiografía de San Antonio María Claret. Recuerdo que, pese a mis 16 años, la devoré y me sentí totalmente seducido por este gran personaje, siempre apasionado por la misión. A partir de ese momento y de modo paulatino me sentí convocado a seguir los caminos que me sugería este amigo, discípulo de Jesús y fue así que se despertó mi vocación misionera y el deseo de pertenecer a la Congregación.

En los años siguientes, a lo largo del proceso formativo fui creciendo en el acercamiento a Claret y en cada etapa de mi vida hasta hoy, diversas facetas de su vida y de su espiritualidad me han impactado con mayor intensidad. Durante toda la formación inicial me incentivaron aquellas referencias a la Palabra, tanto en textos como en figuras bíblicas, en donde nuestro Fundador abrevaba su entrega misionera radical.

Cuando fui destinado a la Experiencia pastoral en una comunidad apostólica previamente a culminar el itinerario formativo, el contacto con los más pobres me acercó con fuerza a la experiencia de Claret, Obispo misionero en Cuba. Fue muy motivante la itinerancia suya en la isla caribeña pese al clima y las distancias y la gran capacidad creativa que demostró ante una realidad completamente nueva para él, tanto en el modo de anunciar el Evangelio de manera explícita como en toda la tarea de promoción humana.

Tras la profesión perpetua como hermano significó un gran desafío la identificación con un Claret misionero sacerdote y obispo, desde una opción personal por una vocación laical consagrada. La admiración y el acercamiento han sido aún mayores porque me permitieron penetrar a través de su Autobiografía, sus cartas y otros escritos en el alma suya y así conectar con su espiritualidad.

Hoy Claret, hombre de fuego, me impulsa y genera creciente adhesión y entusiasmo. Ante una “era líquida”, de contornos difusos y con identidades porosas y en crisis, este hombre acrisolado por el Fuego del Espíritu, me delinea y muestra horizontes de radicalidad, creatividad y fuerza que lo hacen de una tremenda actualidad en su talante profético.

 

Fernando Kuhn. Hermano Misionero Claretiano. Nacido en el año 1964 en Argentina. Hice mi primera profesión en 1984. Profesé perpetuamente como Hermano en 1989. Mis ministerios han sido en el área de la Pastoral de Juventud, Pastoral Vocacional, Formación inicial, Formación académica y Capacitación de agentes de evangelización. También he vivido en comunidades de inserción en medios populares suburbanos. Participé en varias Misiones Populares.