Ken Masuda, cmf.

Para muchas personas Claret es un gran santo y misionero heroico que tuvo una gran influencia en la Iglesia y en la sociedad del siglo XIX. Pero para mí, es mi «oniichan», como llamamos en japonés con mucho cariño a un hermano mayor, ya que veo su presencia en cada uno de mis hermanos. Estoy convencido de que «Claret oniichan», mi querido hermanito Claret, sigue animándome cada día sin falta.

Mi primer encuentro con Claret fue gracias a la amistad con los padres claretianos de la parroquia claretiana de Hirakata (Osaka), donde me bauticé y crecí en la fe cristiana. Recuerdo que los padres claretianos trabajaban siempre incansablemente para la felicidad de los fieles sin dejar nunca de sonreir. En ellos sentía la misericordia y la fuerza de Alguien. Cuando mis padres me enseñaron que este Alguien se llama Jesucristo, empecé a soñar con ser sacerdote. Como era muy pequeño, era antes de entrar en el parvulario, no sabía si estos padres pertenecían a una congregación, y obviamente, no conocía nada de Claret. Pero, cuando era estudiante en la primaria, me enteré de que ellos pertenecían a una congregación fundada por un tal Claret que había nacido ya hacía muchos años en un país lejano, y vivían y trabajaban juntos como una familia. Por eso, yo también quise vivir como uno de esta familia. Dándose cuenta de este deseo, el párroco me regaló un pequeña biografía de Claret escrita por el P. Emilio Vicente Mateu. Ese libro, traducido en japonés con el título «Claret, de pueblo en pueblo», contaba cómo Claret viajaba incansablemente de pueblo en pueblo para proclamar la Palabra de Dios. Y ¡me enamoré de Claret! Claret ya no era para mí una persona de una época remota y un país lejano, sino que se convirtió en el ideal de mi vida. Desde entonces, empecé a soñar con caminar como Claret de pueblo en pueblo, o más bien, de corazón en corazón de los más necesitados para transmitir la ternura de Dios.

Cuando entré en la escuela secundaria del Colegio Claret de Hirakata (Keiko Gakuen), empecé a leer la autobiografía de Claret con el P. Franquesa, que era el director del colegio. Entonces conocí que en la vida de Claret no todo era color de rosa, sino que tuvo una vida llena de dificultades. Pero, a pesar de estas dificultades, Claret ardía siempre de alegría y pasión misionera. Claret era una persona movida y vivificada por Dios, y yo también quería vivir así.

Cuando era seminarista, sobre todo en el noviciado, Dios me dio la oportunidad no solamente de estudiar la figura de Claret sino de cultivar la amistad y la fraternidad con él. Fue providencial poder realizar el noviciado en España ya que pude leer los escritos de Claret no en traducción sino en la lengua original. Me fascinaban, sobre todo, sus oraciones sobre la virtud del amor (Aut 444-448). También ahora las rezo para que Dios me brinde la gracia de caridad que abrasó al P. Claret. Además de esto, empecé a poner toda mi confianza en Claret cuando encontré su famosa carta escrita al P. Xifré el 20 de agosto de 1861. En ella descubrí cómo Claret amaba a sus misioneros. Claret sentía amor materno hacia los que realizaban su sueño de transmitir el amor de Dios. Estoy convencido de que este amor de Claret no ha cambiado nada aun después que se marchó a la Casa celestial del Padre. Aunque nos enfrentemos con varias dificultades en la vida misionera, Claret nos cuida y nos guía siempre. No sé si fue un «signo» de este acompañamiento de Claret, pero mi primer destino como diácono y sacerdote fue la Iglesia de Midorigaoka (Nagoya) cuyo santo patrón era Claret. Como era recién ordenado me ponía nervioso cada vez que predicaba durante la Misa. Entonces dirigía una mirada a la imagen de Claret colocada justo en frente del ambón, y le pedía que me diese el amor hacia Dios y hacia los oyentes de mi homilía para poder transmitirles cómo Dios les ama.

Ahora me han enviado a Roma para profundizar los estudios de teología. En la capilla de la comunidad del Gobierno General donde vivo este momento, está un famoso cuadro de Claret misionero pintado por el P. Cerezo. En esta imagen podemos ver que, cada vez que Claret da un paso llevando la Palabra de Dios, se extiende la luz en el mundo. Además, debajo de este cuadro, está una imagen de bronce del Niño Jesús abrazado por San José, que nos abre sus brazos sonriendo. ¡Que Dios nos envíe a los que viven sin sonrisas en las tinieblas de la soledad! Claret, nuestro querido hermanito, ¡guíanos y trabaja junto con nosotros!

 

Ken Masuda, CMF.

Ken Masuda (su nombre bautismal es Francisco de Jesús) es un sacerdote misionero claretiano.

Nació el 23 de diciembre de 1985 en Hirakata (Osaka, Japón) y se bautizó en la Iglesia de dicha ciudad donde trabajan los misioneros claretianos. Recibió la educación secundaria y el bachillerato en el Colegio Claret de Hirakata (Keiko Gakuen).

Ingresó en la Congregación y empezó el aspirantado en Tokyo el año 2004. Recibió la formación del postulantado en Colmenar Viejo (Madrid) el año 2008 y al año siguiente comenzó el noviciado en Granada.

Al terminar el noviciado volvió a Japón para continuar su carrera académica e hizo la primera profesión el 9 de octubre de 2010 en la Iglesia de Hirakata, su parroquia natal. Terminó sus estudios de teología en la Universidad  Sofía (Tokyo) el año 2014. Celebró la profesión perpetua en Hirakata el 27 de abril de 2015, en la fiesta de la Virgen de Montserrat. Fue mandado a la Iglesia de Midorigaoka (Nagoya) y se ordenó allí de diácono el 11 de julio de 2015. Recibió la Ordenación sacerdotal el 19 de marzo de 2016 en la Catedral de Osaka. Después de haber trabajado como  vicario de dos Iglesias de la Ciudad de Nagoya (Midorigaoka y Narumi), fue mandado a Roma el año 2017 y ahora está realizando su doctorado en teología dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana.

(Más abajo en japonés)

 

クラレットはボクのお兄ちゃん

多くの人々にとって、聖クラレットは19世紀の偉大な宣教者であり、教会にも社会にも大きな影響をもたらした歴史的人物だと思います。でも私にとってクラレットは、最も愛すべき「お兄ちゃん」です。そして会の一人ひとりの兄弟を通して、この「クラレットお兄ちゃん」は私を日々励ましてくれていると感じています。

私とクラレットとの最初の出会いは、小さい頃から通っていた枚方教会で働くクラレチアン会の神父さんたちとの関りにおいてでした。その神父さんたちはどんなに疲れているときも笑顔を絶やさず、人々の幸せのために心を尽くして働いていました。私はその姿のうちに、彼らを動かす慈しみ深くそして力強い存在を感じていました。その大きな存在がイエスさまであるということを両親から教わってから、私も司祭になりたいと夢見るようになりました。その時はまだ幼稚園に入る前でしたので、その神父さんたちが修道会に所属しているかどうか考えたこともありませんでしたし、ましてやクラレットについて何も知りませんでした。しかし小学校に入学してから、彼らがクラレットという遠い国の昔の人によって作られた会に所属し、ともに家族のように働いているということを知りました。そこで僕は神父になるだけではなく、彼らの家族の一員として生きたいと望むようになった。そのような望みを知った主任司祭はクラレットについての小さな伝記をプレゼントしてくれました。『クラレット村から村へ』という題で日本語に訳されていたその本には、タイトルの通りクラレットが神さまの言葉を伝えるために、疲れることなく旅していたことが描かれていました。まだ幼かった私は、クラレットの情熱に魅了されてしまいました。この時から私にとってクラレットは遠い国の昔の人ではなくなり、これからの生き方の理想となりました。私もクラレットのように村から村へ、いやむしろ人々の心から心へと渡り歩いて神さまの温かさを伝える宣教者になりたいと思った瞬間でした。

啓光学園の中等部に入って、理事長のフランケサ神父さまと一緒にクラレットの自叙伝を読むことになりました。そこで私は、クラレットの人生のすべてがバラ色であったわけではなく、様々な苦難の連続であったということを知りました。しかしその中にあっても、決して彼の喜びと宣教の熱意は燃え上っていったということを学んだのです。これが神さまによって生かされている人の生き方なのだと憧れました。

神学生時代、特に修練では、クラレットのことを頭で知るだけではなく、彼との「友情」を深めることができました。修練をスペインで行なったおかげで、クラレットが書いたものを翻訳ではなく原文で味わうことができたのは大きな恵みでした。その中でも特に、彼の愛徳を願う祈り(自叙伝444-448)には心を動かされました。いまでも、クラレットが抱いていた愛の炎を神さまが賜ってくださるようにとしばしば祈っています。そして私がクラレットに絶対的な信頼を置くようになったのは、彼がシフレー神父に宛てた1861年8月20日の手紙を見つけたときでした。その手紙には、クラレットがどれほど宣教者たちのことを愛しているかが描かれていました。クラレットは、神の愛を伝えるという自分の夢を受け継ぐ人々に、母のような深い愛情を抱いていました。このことは彼が天国に行ってからも、決して変わっていないはずです。宣教の道のりにおいてたとえ困難に直面することがあっても、クラレットが必ず導いてくれると確信しました。その「しるし」なのかどうかは分かりませんが、私が助祭そして司祭として初めて働いた教会は名古屋の緑ヶ丘教会というクラレットを守護聖人とする小教区でした。叙階されたばかりで説教するたびに緊張していた私は、説教台の目の前にあるクラレットの写真を見ながら、「どうか神さまと目の前にいる人々を愛する心をお与えください。神さまがどれほど人々を愛しているか伝えることができますように!」とクラレットに祈ったものです。

いま私は更に神学を勉強するようにと、ローマに派遣されています。私が住んでいる総本部の聖堂には、セレソ神父さまが描いた有名なクラレットの御絵が飾られています。その御絵の中ではクラレットが神の御言葉を携えて一歩踏み出すたびに、世が光で照らされています。そしてその御絵の足元には、聖ヨゼフに抱かれた幼子イエスさまの像があり、かわいらしい笑顔で手を広げています。孤独の闇の中で笑顔で生きることができない人々に、どうか神さまが私たちを遣わしてくださいますように!クラレットお兄ちゃん、どうか私たちと共に働き、導いてください!

 

増田健, CMF.