“La Divina Providencia siempre ha velado sobre mí de un modo particular”

(Aut 7).

 PROVIDENCIA EXPERIMENTADA

Alguien ha dicho que para un cristiano no existe el azar o la casualidad, sino la Providencia de un Dios que vela por nosotros y va conduciendo nuestra vida. Lo que sucede es que no siempre es fácil vivirlo así, sobre todo cuando hay acontecimientos que nos provocan mucho desconcierto y sufrimiento. Nuestra fe en la Providencia se pone a prueba.

Si repasamos la vida de Claret, la encontramos llena de dificultades, fracasos, persecuciones… Parece que pueden contabilizarse al menos catorce atentados contra él. Pero para él contaba poco la materialidad de los hechos; era mucho más relevante el sentido de los mismos, que él captaba contemplándolos con ojos de fe.

Pero también nos sucede que, con el tiempo, vamos viendo el sentido de esos momentos dolorosos y oscuros, lo que ellos nos han ayudado, enseñado, purificado… Vamos experimentando la verdad de esa afirmación realmente inspirada de San Pablo cuando dice: “Dios lo dispone todo en bien de los que le aman” (Rm 8,28).

Las diversas circunstancias de la vida, cuando se viven desde la fe, la confianza y el amor, siempre están abiertas a la vida y el crecimiento, aunque de momento parezcan negativas.

¿Repasas de vez en cuando tu vida para darte cuenta y agradecer cómo Dios ha ido velando por ti?