«El Señor […] es el camino con el buen ejemplo que nos ha dado y nos da continuamente, yendo delante de nosotros con la práctica de las virtudes, haciendo y enseñando; y nosotros, si de veras somos cristianos, no podemos menos que seguirle e imitarle. Él es la misma verdad, y nos la enseña en su santo Evangelio. Finalmente, es vida que nos hace vivir en la vida de la gracia si observamos su doctrina, porque sus palabras que ha hablado son para nosotros espíritu y vida»(Carta ascética… al presidente de uno de los coros de la Academia de San Miguel. Barcelona 1862, p. 21; editada en EC II, p. 590).

CAMINO, VERDAD Y VIDA

Hay en los evangelios múltiples reclamos a la conversión y a llevar una vida sencilla y sincera para lograr el objetivo de la santidad. Quizás el pasaje que glosa Claret en el texto que acabas de leer (Jn 14,6) no lo has meditado suficientemente. Quizás no has caído en la cuenta de que es uno de los textos más profundos de toda la revelación cristiana. Conviene que lo retengas constantemente en la memoria y en el corazón.

El cristiano es una persona que busca –o debe buscar– continuamente a Dios; y el camino de esa búsqueda es Jesús. Ojalá elijas ese camino certero y no otros caminos que pueden conducirte a la perdición.

Además, para ti, y para todo hombre o mujer de buena voluntad, el Señor es la verdad y la vida. No busques la verdad y la vida allí donde reina la mentira y la muerte.

Tu cercanía a Jesús, el Hijo de Dios y de María, será garantía de acierto, de paz y de gloria. Sigue de cerca a Jesús. En Él encontrarás el camino seguro, la verdad que no falla y la vida verdadera: la vida eterna.