«Se ha de portar el que medita como el que aprende a dibujar o escribir, que da una mirada al original y luego va copiando en el papel. Así dará una mirada al original, que es Jesucristo, e irá copiando sus virtudes” (Los seis talentos de oración, en El colegial instruido, Barcelona 1860, vol. I, p. 137).

MEDITAR PARA CONFIGURARSE CON CRISTO

Puede ser que con frecuencia quedemos insatisfechos de nuestras meditaciones. La imaginación nos puede jugar una mala pasada o, incluso, el sueño.

A este propósito, puede sernos útil recordar un texto del P. Gustavo Alonso, que fue Superior General de la Congregación Claretiana del año 1979 a 1991. Decía así: «Sintéticamente se puede decir que, para Claret, la meditación no es elaboración de ideas o convicciones: es sobre todo mirar y estudiar a Jesús para compenetrarse con Él y hacer como Él». Este texto nos ofrece una luz. La meditación no consiste simplemente en ordenar ideas para pasar de una a otra con un cierto ritmo lógico. Ahí puede estar nuestro error. En la escuela de Claret no se nos invita a ponernos ante Dios para deducir una idea de otra, sino para mirar y estudiar el «original» y dejar que su Espíritu nos vaya configurando con Él.

Quien haya intentado alguna vez aprender a dibujar o escribir entenderá la comparación usada por Claret: con qué cuidado y delicadeza hay que mirar cada trazo, cada ángulo, cada forma. Y, mientras intentamos aprender, será Jesús mismo quien vaya dibujando y perfeccionando su obra en nosotros. Miremos «al original» y su Espíritu irá haciendo su trabajo.

¿Te importa de verdad mirar a Jesús para poder ir configurándote con Él?