Si Claret viviera hoy, conociéndole bien a él y todo lo que hizo, estaría usando las plataformas de hoy para alcanzar sus objetivos de conocer a Dios y hacer que los demás le conozcan, de amar a Dios y hacer que los demás le amen más, de servir a Dios y conseguir que los demás le sirvan mejor, de alabar a Dios y guiar a otros a alabarle también.

Nunca soñé con ser misionero. Pero tal vez Dios soñó que yo sería uno de ellos, así que hoy soy quien soy. Más tarde descubrí mi vocación misionera cuando participé en el ministerio juvenil de mi parroquia, San Miguel Arcángel en Oas, Albay, Filipinas. Y se intensificó cuando comencé a visitar áreas remotas, vi las necesidades de la gente (materiales, sacramentales, de ministros) y a través de la aplicación de programas de encuentros juveniles aquí y allá, en los diferentes vicariatos de la Diócesis. Estaba en mi último año de carrera en Ingeniería Informática cuando tuve que cambiar los chips. Mi mente, que estaba tan llena de 0s y 1s, números, ordenadores y ocupada en la codificación, terminó descodificando el mensaje de Dios y codificando un espíritu misionero en mí. Terminé renunciando al sueño de mi ordenador para encontrarme hoy todavía en el mundo de los ordenadores, ¡qué cambio! … pero en un nivel calibrado, ajustado como las impresoras, para un propósito mejor, para una mejor utilidad, para una causa mejor.

Durante mi formación inicial, me preguntaba por qué demonios había tenido que estudiar ingeniería y materias de informática, si el Señor quería que fuera uno de sus servidores. Podría haber comenzado Filosofía justo después de la secundaria como el resto. Pero ahora sé por qué primero he tenido que aprender lo básico, soportar el cálculo y la termodinámica, estar enraizado, estar preparado. La razón era estar preparado para la continuación del sueño de Claret: proclamar la Palabra de Dios por medio de todos los medios posibles oportunos, urgentes y efectivos. Si él viviera hoy, estaría “flipando” usando la tecnología actual para evangelizar.

Mi conocimiento básico en el campo de la tecnología combinado con el talento concedido por Dios para las artes y mi devoción a María me llevaron a mi ministerio actual: el uso de la tecnología digital en la escucha, en la proclamación y propagación de la Palabra. Al igual que la pasión de Claret en su tiempo y en su mundo conocido, yo también me atrevo a hacer que Dios sea conocido, amado, servido y alabado en el mundo cibernético de hoy.

Puedo decir que tengo una fuerte identificación con mi fundador Antonio John Adjutor, no solo porque soy solo unos centímetros más alto que él y por mi anchura, sino por su pasión por usar sus manos artísticas, trabajar incesantemente por la mayor gloria de Dios y para la Congregación, al usar cualquier medio posible para incendiar el mundo entero. Por supuesto, tengo mis limitaciones y debilidades. Puede que no sea un buen predicador como él, pero los talentos que me ha dado Dios los utilizo de la misma manera que él utilizó los suyos.

Esa identificación se hizo más fuerte con el proyecto del Año Claretiano del cual me encargaron diseñar el programa. Leer su autobiografía y la historia de la Congregación de diez a quince veces en los últimos dos meses me llevó a estar más familiarizado con su forma de vida, la Congregación a la que pertenezco y las personas a las que había conocido y dejado huella en sus vidas. Él hizo un impacto en el mío también. Había influido en mi vida. Y debido a eso, me aseguraré de que este “influenciador” del siglo XIX y sus formas de influir en las personas de su tiempo sean conocidos en el mundo digital de hoy y de que su ejemplo sea pertinente en nuestro tiempo. El ejemplo de Claret me insta a ser un “influenciador” hoy como lo fue él en el pasado.

Claret convirtió hilos individuales en tejidos; reunió personas individuales en asociaciones, grupos, academias, congregaciones. Hoy, como seguidor suyo, me esforzaré por seguir juntando píxeles para formar artes religiosas digitales y construir redes con el mismo y único propósito: para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

 

Información personal:

Louie III Guades Ricahuerta,

Lugar de Nacimiento: Oas, Albay, Filipinas, el 1 de mayo de 1980.

Estudios: BS Ingeniería Informática en AMA Computer University y Aquinas University de Legazpi (Filipinas); Filosofía AB en St. Anthony Mary Claret College (Filipinas); Ministerio Pastoral STB y MA en la Escuela de Teología Loyola (Filipinas) y Facultad de Teología de Granada (España).

Primera profesión: 6 de mayo de 2007, en la ciudad de Ormoc.

Profesión perpetua: 24 de octubre de 2011, en la ciudad de Zamboanga.

Ordenación presbiteral: 8 de diciembre de 2012.

Destinos: Parroquia y Escuela de Risen Christ en Tungawan (Filipinas); Director de la comisión Provincial para el Ministerio de Juventud y las TIC y ASCLA Coordinador del Ministerio de Juventud del Este; desde 2016 Servicios de Información – Secretaría General en Roma (Italia).

Creaciones digitales: Sitios web de la Fragua en la vida diaria (2010), Formación claretiana general (2010), Portal Bíblico (2012), 109 mártires CMF (2017), Claret.org (2018); Diseños: NUNC, Misión Claretiana (2017 a 2019) y el Año Claretiano.