«Cuando el hombre es fiel a la vocación y corresponde con una grande fuerza de voluntad, puede muchísimo. Y si es perseverante, sin dejar ni aflojar en lo comenzado, es inexplicable lo que hace, siempre, empero, ayudado de la gracia de Dios» (Notas sobre el Concilio Vaticano I, en AEC p. 579).

FUERZA DE VOLUNTAD

Fidelidad, fuerza de voluntad, perseverancia… Son valores que no se cotizan mucho hoy día en nuestra sociedad.

Afortunadamente, nos vamos dando cuenta de que es importante educar en el valor del sacrificio y en el robustecimiento de la voluntad, así en la familia como en la escuela. Es verdad que en tiempos pasados se puso tanto el acento en la voluntad y en el sacrificio, que se incurrióquizá en posturas voluntaristas e impositivas.

Claret destaca bien que la fidelidad, la voluntad y la perseverancia son la respuesta agradecida y amorosa a la vocación recibida. Cuando se produce esa sinergia, la persona realmente es capaz de hacer “muchísimo”, como dice Claret.

Claret tuvo muchas iniciativas, emprendió muchas obras. Y, si algunas no llegaron a su total realización, fue por motivos ajenos a su voluntad (persecuciones, revolución, etc.). Un ejemplo significativo, entre otros, de su incansable actividad y de su espíritu emprendedor lo encontramos en el siguiente detalle: al final de sus días, cuando le sobrevino la apoplejía –a consecuencias de la cual fallecería– dejó sobre la mesa las primeras cuartillas de un libro que comenzaba a componer. Nunca bajó la guardia ni se cansó de servir a su Señor.

¿Respondo con fidelidad y perseverancia a la vocación y a la gracia que Dios me regala?