«Solo he escrito y publico las presentes para dar testimonio de la verdad como Jesús dijo delante de Pilatos; en lo demás guardaré un profundo silencio, solo les diré las mismas palabras de Jesús: Esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas» (Carta abierta, 12 de diciembre de 1864, en EC II, p. 836).

IMPORTANCIA DEL «PROFUNDO SILENCIO»

En momentos de sufrimiento interior, Claret dice actuar como Jesús delante de Pilatos: «Para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz» (Jn 18,37). Y, acto seguido, guarda silencio porque es consciente de que en la vida todo tiene su tiempo, también «el callar y el hablar» (Qoh 3,7).

Jesús tuvo espacios importantes de «profundo silencio» (como ante Herodes y, sobre todo, el largo silencio de su “vida oculta” en Nazaret) y de oración. Claret no quería otra cosa en su vida, y particularmente en los momentos más dolorosos en los que sufrió infames calumnias, que hacer «como Jesús»: decir llanamente la verdad y después callar y orar.

En nuestra vida debemos tener el valor de saber guardar silencio oportunamente, guardar un «profundo silencio», como hizo Claret. No es el silencio de la cobardía, de la huida. Se trata más bien de un silencio humilde y fecundoque ayuda a reflexionar en lo más hondo del propio ser sobre el sentido de la vida, sobre cómo afrontar las situaciones más difíciles que la existencia nos plantea, y cómo reaccionar desde una óptica verdaderamente evangélica ante los ataques o provocaciones que podamos recibir…

¿Procuro buscar espacios y tiempos de silencio interior que, a la luz de la Palabra de Dios, me ayuden a iluminar mi vida y a tomar mis decisiones?