«Además de [en] la visita [pastoral] y [en las] confirmaciones, predicaba en todos los domingos del año y fiestas de guardar; esto nunca jamás lo omití en cualquier parte de la diócesis en que me hallase» (Aut 516).

PASIÓN EVANGELIZADORA

Hay muchas formas de anunciar el Evangelio. Predicar es una de ellas; y Claret lo hizo de forma incansable. Al ingresar como novicio en la Compañía de Jesús, siendo ya sacerdote, tuvo que presentar un informe de sí mismo; en él dice textualmente: «me agrada mucho oír confesiones y exhortar al pueblo, tanto que en estos ejercicios soy infatigable». Posteriormente, siendo obispo, dejaba a otros colaboradores suyos los asuntos más burocráticos de su cargo, privilegiando, en cambio, su dedicación a la predicación y a la presencia entre el pueblo.

Quien ha recibido el Evangelio está llamado a ser testigo y mensajero de la «Buena Noticia». Cada uno está llamado a serlo desde las distintas plataformas que le ofrece su propia vida: la familia, el trabajo, amistades, compromisos diversos…

¿Cuál es mi forma concreta de anunciar el Evangelio? No hacen falta solo las palabras. El mensaje más elocuente se comunica con un estilo de vida, con el testimonio. «Evangelizar es la vocación de la Iglesia»,dijosan Pablo VI en su exhortación apostólica Evangelii nuntiandi. Evangelizar es, pues, la vocación de cada uno de los discípulos de Jesús.

Evangelizamoscuando nos esforzamos por hacer llegar a las personas, a los pueblos y a sus culturas, a todo el mundo, aquel amor insondable de Dios que se hace palabra y gesto en las palabras y los gestos de quienes creemos en él.