«Pan nuestro. Pan material. Pan eucarístico. Pan de doctrina. Pan de la gracia. Pan nuestro, porque ha de ser ganado con el sudor de nuestro rostro. Hemos de prepararnos. Hemos de aplicarnos. Hemos de cooperar. Entonces nos haremos acreedores a este pan y será nuestro» (El santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo, anotado por… Barcelona 1859, p. 47, nota).

BOUTIQUE DEL PAN

Claret entiende el «pan nuestro» tanto en sentido espiritual como material: la Eucaristía y la comida de cada día. Jesús enseña a sus discípulos a pedir al Padre «Danos hoy nuestro pan de cada día». Este no es un pan dejado caer del cielo milagrosamente. Más bien, según Claret, es fruto del «sudor de nuestro rostro». Por eso, la petición del alimento diario tiene tanto de confianza en Dios como de compromiso nuestro por buscarlo con nuestro trabajo; sin ambas cosas no podemos bendecir la mesa.

Claret entendió el trabajo, sobre todo el trabajo apostólico, como una forma de seguir a Jesucristo: «orar, trabajar y sufrir» (Aut 494). Pero el trabajo también puede viciarse, buscando en él solamente el enriquecimiento propio e insolidario. El trabajo de Claret era por y para los demás, nunca fue la mera búsqueda de una ganancia personal.

En la actualidad las condiciones laborales están exigiendo una sana relación de los trabajadores entre sí y con el empresario para que el trabajo quede dignificado por la fraternidad y la justicia. Solo así podremos comer con paz el «pan de cada día», en comunidad o en familia.

«Danos hoy nuestro pan» debe ser una oración al cielo y un compromiso con la tierra. ¿Cómo es tu actitud respecto del trabajo? ¿Cómo son tus relaciones laborales?