Josep Maria VIÑAS i COLOMER, Aquell temps de punys alçats. Memòries d’un jove vigatà sobre l’esclat revolucionari de 1936 a la seva ciutat i la posterior fugida pels Pirineus,  edición cuidada por Xavier Cateura i Valls, Trencada Ed., Vic 2019, pp. 186.

Josep Maria Viñas (Vic 1920 – Victoriaville, Canadá, 2016) ha sido  uno de los misioneros claretianos que más ha influido en los últimos decenios en favor del conocimiento de la vida y espiritualidad de San Antonio María Claret. En el Capítulo General de 1967 fue elegido consultor general y vicario general de la Congregación. Espiritualmente destacó por su honda espiritualidad, sentido artístico y carácter fraterno.

Auténtico experto en todo lo que se refería a lo claretiano, escribió la parte histórica y carismática de los tres volúmenes del comentario a las nuevas constituciones de 1986, así como numerosos libros y artículos; entre ellos hay que destacar: San Antonio María Claret. Escritos autobiográficos y espirituales, BAC 188, Madrid 1959, pp. XVI-961; segunda edición con J. Bermejo, en 1981, pp. XXIV-740; San Antonio María Claret. Autobiografía y escritos complementarios, Ed. Claretiana, Buenos Aires 2008, pp. XLII-1026, de nuevo junto con J. Bermejo, donde podemos hallar su bibliografía en las pp. 92-94. De este último volumen hay una edición en inglés, publicada por Claretian Publications, Bangalore (India) 2011, pp. XLIV-1218 (escritos de Viñas, pp. 134-136). Como el mismo P. Viñas confesó a Cateura: “… a mí me iba mejor estimular que mandar. En la Congregación, más que superior, me he hecho animador y formador” (p. 19).

En el volumen que estamos recensionando, hallamos los apuntes y recuerdos de una experiencia dura cuando, al comienzo de la guerra civil española de 1936-1939, siendo José María novicio,  a sus diecisiete años, tuvo que esconderse; luego atravesar a pie la frontera con Francia, y de allí a la zona controlada por los militares sublevados, para poder continuar sus estudios y formación claretiana. Experiencia trágica porque tanto su maestro de novicios, P. José Arner, como el coadjutor de éste, P. Casto Navarro, murieron mártires, víctimas de aquella persecución religiosa.

Xavier Cateura (1949- ) es un laico, padre de familia, que desde hace años vive con su esposa en una casa que fue parroquial, en un lugar llamado “La Castanya”, en las pendientes de la montaña del Montseny. Ha publicado numerosos estudios sobre aquella guerra civil, editando memorias, diarios, notas y recuerdos de diversas personas de la zona de Vic. En una de las solapas del libro se puede ver la lista de dichas obras. Con motivo del bicentenario del nacimiento del P. José Xifré (1827-2017), dio una conferencia en la “Sala de la columna” del ayuntamiento de Vic, el 17 de febrero de 2017; conferencia publicada luego en Studia Claretiana 32 (2017) pp. 17-66, con el título: “Josep Xifré, vicense ilustre, emprendedor de una gran obra”.

Generalmente la historia la escriben e interpretan los vencedores tiempo después de que los hechos hayan tenido lugar. Cateura tiene el gran mérito de hacer posible que la conozcamos según ciudadanos de a pie, y mientras están viviendo los hechos que narran, o a lo más poco después.

Comienza Cateura ofreciendo una amplia síntesis de la vida de Viñas (pp. 7-29), contextualizándola y resaltando la importancia de los diarios escritos, día a día, por quien los vivió e interpretó, sin el inevitable filtro de quien escribe años o décadas después y sobre algo que en el fondo le es ajeno. Además, como decíamos, se trata de diarios escritos por personas sin relieve social particular en aquellos momentos y sin pretensiones literarias o de querer pasar a la historia, ni intención de publicarlos más tarde, a lo sumo para poder releerlos más adelante y recordar.

Los Viñas fueron nueve hermanos. De ellos, un claretiano,  José María, tres religiosas, dos murieron poco después de nacer y tres casados. El padre había muerto ya hacía tiempo (1888-1928). Cuando estalló el conflicto bélico, había en la comunidad de Vic 68 miembros (22 sacerdotes, 6 estudiantes de teología, 9 hermanos, 18 estudiantes novicios, 9 estudiantes postulantes, 2 hermanos novicios y 2 hermanos postulantes (cf. pp. 113-115). El 20 de julio de 1936, unas treinta personas con el maestro de novicios huyeron hacia los bosques del santuario de Puig-l’Agulla, desde donde a la mañana siguiente pudieron contemplar aterrados cómo ardía la casa noviciado, la iglesia, la catedral y otros templos. Después de ir escapando por los montes llamados las “Guillerias”, ayudados por los habitantes de varias masías, decidieron volver a Vic, bajo garantía del comité revolucionario. Luego, como diremos, algunos fueron enviados a sus casas, otros se hospedaron en la Casa de Caridad, mientras los sacerdotes fueron apresados y pocos días después asesinados. José María estuvo en casa de su madre, situada en la plaza mayor de Vic, desde julio de 1936 hasta enero de 1937 en que pudo escapar a Francia y desde allí volver a la España llamada “nacional”.

Sigue un prólogo escrito expresamente para este libro por el mismo P. Viñas (pp. 31-38) en el que explica cual era la situación eclesial y política de Vic en la vigilia de la contienda y la historia de su diario, escrito estando en Alagón, y por orden de su superior mayor (P. Alberto Goñi). Habían pasado solamente siete meses después de lo narrado, pero se estaba todavía en plena guerra civil. Cabe decir que estos apuntes habían sido ya publicados anteriormente; pero, se trataba entonces de una simple edición interna a la Congregación, en vistas a la posible causa de beatificación de los que habían sido mártires. El título entonces era: “Pude escapar para traerte la noticia” (Job 1,15.16.17.19). Narraciones personales de claretianos hermanos y compañeros de mártires, Cuaderno de Postulación General, Roma 1994, pp. 105; y más concretamente: Noviciado de Vic durante la revolución, P. José María Viñas Colomer, C.M.F. Recuerdos personales del nov. Sr. José Mª Viñas, con notas de los claretianos Jaime Sidera i Plana y Rafael Mª Serra Bover. El texto original que recensionamos está escrito en castellano y continuamente enriquecido con notas explicativas a pie de página, añadidas por Cateura.

El diario va del lunes 20 de julio 1936 al 1 de febrero 1937 (pp. 39-154). Por la tarde de aquel lunes se organizó un misterioso paseo con merienda en dirección al santuario de Puig-l’Agulla; un paseo que nadie lo decía pero que muchos juzgaban sospechoso. De hecho ya no pudieron volver a Vic. Durante los días siguientes comenzó el angustioso vagabundear escondiéndose en los bosques, un poco aliviado gracias a la generosa y arriesgada hospitalidad de los campesinos de las masías. Todavía iban vestidos con sotana y tricornio, y teniendo fielmente los rezos y reuniones comunitarias “de costumbre”…; pasando hambre y frío, y sustos en continuidad. El 28 de julio al atardecer aceptaron volver a Vic en un autobús alquilado. Allí fueron distribuidos en varias casas, y al día siguiente los que no eran de la ciudad viajaron a sus pueblos; a aquellos, en cambio, cuyas familias se hallaban en la zona “nacional”, los ingresaron en la “Casa de Caridad”. El 11 de enero de 1937 el joven Viñas, junto con un grupo, comenzó el viaje hacia Francia atravesando a pie el Pirineo, a donde llegaron el día 18. Después de incontables peripecias pudo llegar a la comunidad claretiana de Marsella el día 23; allí pudo hablar con su superior provincial, el P. A. Goñi. El 26 entró de nuevo en España (zona “nacional”) por Fuenterrabía. El 1 de febrero llegó a Alagón (no lejos de Zaragoza), donde continuó su noviciado. El 16 de julio de aquel mismo año emitió sus votos religiosos. Aquí acaba el diario.

Siguen seis anexos (pp. 155-175): 1) Una carta del P. A. Goñi, dirigida al superior general de los claretianos (P. Felipe Maroto), residente en Roma, escrita en Marsella el 25 de enero 1937; en ella le informa sobre el novicio Viñas y le da noticias acerca de muchos mártires. 2) Documento del comité antifascista de Vic a las dos mujeres que fueron a recoger a los estudiantes claretianos escondidos en los montes de la zona llamada “Guillerías”. 3) Sobre la casa Perpinyà de Pardines (cerca de Ripoll), que ayudó a muchos fugitivos en su huída a Francia. 4) Lista de algunos nombres de sacerdotes residentes en Vic (88), y señala los que fueron asesinados por aquellos días (25). 5) Edificios religiosos asaltados (17), destruidos o muy dañados (26), entre ellos los claretianos. 6) Notas de un tal Luis Jiménez sobre lo sucedido en Vic el martes 21 de julio 1936; se trata de 17 hojas escritas a mano desde el 19 de agosto 1936 al 30 de marzo 1937. Cierra el libro una lista de agradecimiento y una bibliografía (pp. 177-183).

Como puede apreciarse, a pesar de no ser muy voluminoso el libro, contiene una cantidad de documentos únicos, sumamente interesantes para la historia narrada y todo aquel período aciago. Leyéndolos se revive el angustioso palpitar de aquellas fechas. No hace falta decir que su lectura resulta apasionante. Además 68 imágenes, entre fotografías e ilustraciones varias hacen aún más viva la narración. Es de agradecer este esfuerzo y testimonio dados por el P. J. M. Viñas y el señor X. Cateura, y a los claretianos de Cataluña y al señor Mariano Viñas, hermano de José María, por haber hecho posible que este volumen se pudiera editar.

J. Rovira, c.m.f.

(Director de “Studia Claretiana”)