Madrid en tiempos del P. Claret

El Madrid con el que se encuentra el P. Claret al llegar de Cuba en 1857, comenzaba a diferenciarse del que había contemplado en 1848 con motivo de su viaje a Canarias, y en 1850, con motivo de la imposición del palio arzobispal de manos del Nuncio Brunelli. Era un Madrid que se esforzaba en convertirse en una ciudad europea. Su población se iba acercando a los 400.000 habitantes. Era una ciudad un tanto dejada y desatendida. No obstante, acababa de restaurarse la Plaza Mayor (1853) y todos los ojos estaban pues los en la reforma de la Puerta del Sol, que de una plaza pueblerina iba a pasar a ser en 1859 una plaza de ciudad. Se estudiaba el Plan de Ensanche, que se llevara a cabo con la creación de los barrios de Arguelles (1862), Atocha y Salamanca (1863), Bellas Vistas (1866) y primer barrio de la Concepción (1867).En 1858 se inaugura la primera fuente del Canal de Isabel II frente a las Religiosas de Caballero de Gracia, en la calle de San Bernardo.En 1865 se hace el primer ensayo de luz eléctrica y se crean los grandes mercados de los Mostenses y la Cebada.

Por lo que respecta a edificios religiosos, después del desastre de la desamortización, se derriban iglesias tan antiguas como la de Santa María, San Martín, Santo Domingo, inaugurándose San Francisco (1860) y la nueva Buen Suceso (1868).

Madrid esta viviendo una intensa actividad asociativa especialmente de tipo cultural. Se inaugura la Biblioteca Nacional en 1866, junto con otras bibliotecas públicas. La Universidad ya en el Noviciado de los Jesuitas de San Bernardo, vive la agitación de los tiempos con continuas algaradas, huelgas, batallas con la guardia. La aparición del famoso artículo de Don Emilio Castelar “El Rasgo”, el 10 de abril de 1865, fue uno de los grandes motivos de convulsión en los claustros madrileños.

Es una época en que se facilita la lectura por media de colecciones populares a precios asequibles: la Biblioteca Popular Económica en 1861, la Biblioteca Económica de Instrucción y Recreo en 1868. Y la prensa periódica vive uno de los momentos de máxima agitación política. Muy especialmente se multiplican las publicaciones de marcado carácter satírico.

Mientras tanto, el pueblo sigue asistiendo a las verbenas de San Antonio, baja el 15 de mayo a la pradera de San Isidro y, en septiembre, va al Real Sitio de El Pardo a buscar bellotas. Las diversiones mas frecuentes son los toros y el teatro. Triunfan los cafés sobre las tabernas, y el baile es la diversión rey de la Villa. En el toreo triunfan las figuras de Tato, Gordito, Cúchares, Frascuelo y Lagartijo.

En cuanto a los acontecimientos políticos solo resaltar el triunfode O’Donnell en África en 1860, la sublevación del Cuartel de San Gil en 1866 y la huida de la Reina en septiembre de 1868. Acontecimientos todos que tuvieron una repercusi6n directa en la vida de la ciudad.

Y, por fin, el telón de fondo: El Palacio de la Reina Isabel II. Un Palacio centro de todas las tribulaciones y desdichas de esos ados, para Espada, para la Reina y para el P. Claret. Un matrimonio infeliz con Francisco de Asís, hombre de apariencia delicada pero con capacidad y energía. No es éste el lugar para extenderse en la “cuestión de Palacio”, en la que se vio involucrado el P. Claret junto con otros personajes, todos ellos calumniados y vilipendiados a la luz pública.

Durante la época del P Claret en Madrid la organización eclesiástica no era como en la actualidad. Madrid pertenecía al Arzobispado de Toledo (hasta 1885). Tenía un representante, un Vicario, que solfa ser obispo titular. Su residencia era el caser6n del Cardenal Infante, en la calle San Justo, con vuelta a la de la Pasa, actual residencia del Arzobispo. En la época del P. Claret fuero Vicarios, entre otros, Don Bienvenido Monzón, titular de Listra (1861-62) y Don Francisco de Sales Crespo, titular de Archis (1862-75). El Cardenal Arzobispo de Toledo en esta época era Fray Cirilo Alameda y Brea (1858-75).

El clero de entonces podría calificarse de “dispersado y empobrecido”, debido a las layes de exclaustración y desamortización. Unos, aferrados a los viejos moldes, otros tocados del liberalismo de la época. Su actividad pastoral se reducía con frecuencia a la Misa dominical y a una predicación simple y algo roma. La catequesis se reducía casi a la Cuaresma, y la acción pastoral fuera de la Misa consistía en la Confesión y Comunión anual de los fieles. Para colmo pululaban los “curas castigados”.

Al mismo tiempo crecía el culto espectacular, esplendoroso y casi teatral. La predicación era altisonante y apenas se tocaban los aspectos fundamentales de la fe. No existía una sistematizada organizaci6n parroquial. No obstante, no faltaron sacerdotes dignos y aún ilustres en esta época.

Además de las parroquias existían en Madrid otros muchos conventos, iglesias, oratorios y capillas, a pesar de la invasión francesa y la desamortización, y que en gran parte podremos describir en este folleto.

Madrid y alrededores

La estancia de Claret en Madrid durante 11 años (1857-1868) hizo que su presencia se extendiera también a los alrededores de la capital, particularmente a los lugares relacionados con la Casa Real a la que él estaba tan vinculado debido a su función de Confesor de la Reina Isabel II.

Esta presencia quiso muy pronto hacerla extensiva a los Misioneros Claretianos. Primero intentando que se incorporaran junto a él a la tarea evangelizadora del centro de España desde el Escorial, al ser nombrado Presidente del Real Monasterio en 1859.

Este deseo se frustró debido a la prioridad dada por el P. José Xifré a la fundación en Gracia, en Barcelona, impidiendo entonces la extensión de la Congregación al centro de España. Pero poco después, y esta vez con éxito, consiguió encontrar un lugar en Segovia para sus misioneros, el año 1861, fruto de sus viajes con la Reina a La Granja de San Ildefonso.

Pero no son éstos los únicos lugares que disfrutaron de la presencia de Claret, hubo otros: los caminos de Madrid a Segovia, Ávila y Toledo hablan también de la presencia claretiana alrededor de Madrid.

(Extractos de las Guías colgadas en esta página, apartado Recursos-Guías Claretianas)

El Escorial.

El Escorial. Madrid.