Claret en píxeles

Si Claret viviera hoy, conociéndole bien a él y todo lo que hizo, estaría usando las plataformas de hoy para alcanzar sus objetivos de conocer a Dios y hacer que los demás le conozcan, de amar a Dios y hacer que los demás le amen más, de servir a Dios y conseguir que los demás le sirvan mejor, de alabar a Dios y guiar a otros a alabarle también.

Nunca soñé con ser misionero. Pero tal vez Dios soñó que yo sería uno de ellos, así que hoy soy quien soy. Más tarde descubrí mi vocación misionera cuando participé en el ministerio juvenil de mi parroquia, San Miguel Arcángel en Oas, Albay, Filipinas. (más…)

San Antonio María Claret en mi vida

Antoni Daufí, cmf

Nací en Tortosa (Tarragona) en 1929. El P. Claret, en sus correrías apostólicas por Cataluña nunca llegó a Tortosa, ni tampoco hubo nunca Misioneros Claretianos en mi tierra. Por lo tanto, de pequeño no había oído hablar de Claret ni conocí a ningún Claretiano. Fue por circunstancias de la guerra civil española de 1936-1939 que mi familia tuvo que emigrar a Vic donde, al acabar la guerra, por primera vez conocí a San Antonio María Claret, por el contacto que entonces tuve con los misioneros Claretianos de esa ciudad. Entonces yo tenía 11 años y fue en aquellos años de posguerra que empecé a frecuentar la iglesia (improvisada) de la Merced, donde se veneraba el sepulcro de San Antonio María Claret, entonces Beato. Aquel fue mi primer contacto Claretiano. (más…)

Mi encuentro con el Padre Claret

Onuekwusi Roland Chidiebere, cmf

La primera carta de amor que recibí del Padre Claret me llegó a través de su autobiografía, número 33, cuando describe su actitud hacia los débiles, de la siguiente manera: “Cada vez que teníamos que corregir a alguien, me entristecía mucho; sin embargo cumplí con mi deber. Siempre traté de encontrar algo bueno que decir sobre el trabajo terminado. Solía alabar sus buenos puntos, diciendo que ésto o aquello era muy bueno pero que tenía tal o cual defecto y si estos pequeños defectos se corrigieran, realmente sería un trabajo perfecto”. (más…)

Encuentro con Claret a través de claretianos

Efren Limpo Lo, cmf

Lo había oído muchas veces. Los Claretianos son misioneros que van a lugares donde otros no se atreverían a ir. Un lanzamiento promocional inteligente en un folleto publicado en el tablero de orientación de nuestra escuela. En ese momento, ya me habían aceptado para unirme al seminario Redentorista después de mi graduación. Sin embargo, por alguna misteriosa razón, llegué al Seminario de Claret en el verano de 1995. Allí, me presentaron a la persona de Claret a través del estudio de su Vida. Más aún, se nos enseñó acerca del Ideal en su mente, que contenía el carácter definitorio de un misionero claretiano escrito por el mismo Claret: alegría en las privaciones, bienvenida a los sacrificios, regocijo en ser humilde y gloriarse en tormentos y persecuciones. ¿Son de verdad? ¿Quiénes son esas personas? No pude evitar ser escéptico al respecto. En mi opinión, o son muy audaces o incurablemente locos. Renuncian a la seguridad, la comodidad, el control y el precioso regalo que poseen: sus propias vidas. (más…)

El Padre Claret misionero

Pilar Rovira, mic

El P. Claret ha sido un referente desde mi infancia; con los de casa solía ir a la iglesia de la Merced, donde se veneraba su sepulcro, por la fiesta de la Virgen del Buen Suceso, en la misa de las 11,00 h cuando había algún familiar o conocido difunto, y algunas tardes de domingo a los actos que se celebraban, también en la fiesta del Corazón de María y el día del P. Claret.

Recuerdo a los misioneros que solían ir a la parroquia, para predicar ya fuera una misión popular, un novenario o bien por las festividades más importantes; pero guardo un recuerdo especial en que una tarde de domingo, en la iglesia de la Merced, cuando hicieron imposición de la cruz a unos claretianos para enviarlos a las misiones, me acompañaba la tía Teresa (yo tendría entonces unos 6 ó 7 años); (más…)

Claret en mi vida…

Juan José Chaparro, cmf.

En primer lugar debo decir que a diferencia y con mucha distancia de Claret, pareciera que no encuentro tiempo para escribir esto que me sugirieron mis hermanos Claretianos luego de mi estancia en Vic el año pasado, donde tan bien fui atendido, como también  lo hicieron los hermanos de Barcelona.

Fui el año pasado a estos lugares tan significativos para la familia claretiana, en un viaje que hice a Roma. (más…)

Mi CAMINO con Claret

Severiano Blanco, cmf.

ORÍGENES REMOTOS

Cuando yo tenía unos tres años jugaba inconscientemente con un objeto parecido a las conocidas “chapas” de tapar botellas de gaseosa; pero debía de ser de vidrio. Mi abuela Irene, haciendo excepción conmigo, me lo permitía, a pesar de que dentro había algo muy preciado para ella: “la reliquia del P. Gil”. Años más tarde comprendí que se trataba de una teca que contenía una reliquia del P. Claret. (más…)

Mi experiencia

Marcel·lí Fonts, cmf.

¿Qué aspectos de Claret son para mí un reto y un estímulo como misionero claretiano en Japón?

Mi nombre es Marcel·lí Fonts.  Me formé en la Provincia de Cataluña. Fui ordenado sacerdote el 8 de Agosto de 1971. En 1973 fui destinado a Japón. Durante los 45 años de mi servicio misionero en Japón he desempeñado varios ministerios y cargos, pero sobre todo he dedicado muchos años a la formación de nuestros seminaristas, colaborando también en varios centros de formación en Asia. (más…)

Mi experiencia con Claret

José-Félix Valderrábano, cmf.

Oí hablar por primera vez de San Antonio María Claret en mi casa, siendo yo muy pequeño, pocos años después de su canonización. Mi abuela materna me contaba que en Viladrau, donde ella pasaba algún tiempo de verano en su infancia, la gente del lugar recordaba aún y comentaba con mucha admiración y devoción la actividad apostólica del Santo, sus curaciones y sobre todo el milagro de extinguir un fuego en esa población.

Tuve un primer contacto con los claretianos cuando acompañaba a mi abuela a las antiguas “Gráficas Claret” (más…)

Hilos que han tejido mi relación con Claret y los claretianos

Salvador León Belén, cmf.

PRIMER HILO

Con entrañable cariño me remonto a Teresa, mi abuela materna. Mis años de infancia son acompañados por ella, con ella visito la capilla que los misioneros claretianos tenían en la calle Conde de la Cañada en Ciudad Real. En aquel lugar de la Mancha de cuyo nombre sí quiero recordar, se fueron congregando un buen número de novicios que soportaban duros inviernos y calurosos veranos cllimatológicos. Al caer de la tarde gustaba de rezar el rosario con sus nietos, así y allí comencé la relación piadosa con María que después se fue haciendo relación de hijo, de amor y nido. (más…)